“Urge asumir la problemática que generan los agrotóxicos”

Antonia Husulak destacó la importancia de debate sobre el tema y de que los funcionarios asuman la responsabilidad • Propone una nueva matriz productiva

POSADAS. Todos los días cientos de familias misioneras enfrentan una cruel realidad, la de cultivar tabaco a sabiendas de que los agrotóxicos que deben usar para fumigarlos los envenenan y enferman a padres y niños. Las malformaciones y discapacidades que sufren son de lo más complejas, y a pesar de ello, la gran mayoría no tiene respaldo del Estado para afrontarlo, tal como lo testimonian diversas investigaciones médicas, e incluso un informe periodístico de América TV, denominado “Investigación Límite”.

“Esta problemática no es un suceso, un mero incidente, es un proceso permanente de responsabilidades compartidas por todos”, señaló Antonia Husulak, licenciada en trabajo social de la Universidad Nacional de Misiones, en base a cuya investigación -desarrollada en 2005- se basó el informe televisivo premiado a nivel internacional en el New York Festivals, en la categoría Mejor Investigación Periodística.

Por tratarse de una problemática que persiste, un proceso, debería estar en agenda permanente de los funcionarios, de la ciudadanía…  

Sí. El tema tomó trascendencia nacional con el informe televisivo, y luego internacional con el premio, pero debe continuar tratándose en todos los ámbitos, en la universidad, en los municipios, porque si no se lo conoce, no se lo puede resolver.

Y voy a decir una cosa muy dura pero muy real, los ingresos que deja la soja a las arcas del Gobierno son importantes, pero está la vida o la economía, ¿qué es lo que prima en la política en general? ¿la vida de los seres humanos, o la economía? Si ponemos debajo la vida, estamos en mala orientación humanística.

Para promover esa reflexión usted propone un debate multisectorial…

Creo que nos debemos un debate abierto sobre el tema que lo podemos hacer en la Universidad, donde participen las cooperativas productoras, los científicos, especialistas, y por supuesto los funcionarios. Si hay una tesis de que los agrotóxicos no afectan a la salud si son bien usados y que los productores tienen la culpa, nosotros plantearemos nuestra antítesis para decir, no señores, el Estado debe estar presente para defender la vida de las personas, entonces tenemos que llegar a un acuerdo, a una síntesis para hacer un diagnóstico y un plan de trabajo, para que la gente llegue a entender que tiene que haber otros caminos y el camino es la vida.

Muchos técnicos agrarios de las empresas tabacaleras y funcionarios de Ecología culpan a los productores de uso inadecuado de los agrotóxicos ¿Qué opina?  

Culpabilizar al productor  me parece muy grave, porque es como sacarse el problema de encima, es decir: ‘Él es el culpable’, ‘él no se cuida’. Hay técnicos -agrarios- que hablan del mal uso de los venenos, yo antes también creía que hacían mal uso, pero cuando fui a las chacras – N de la R. en el marco de su investigación desarrollada con familias de San Vicente- y vi las condiciones en que trabajaban -sin protección o aislantes de los venenos, etcétera- comencé a entender que el problema no era el manejo. Un maestro de escuela me decía “el aire que se inspira es veneno y los chicos vienen a la escuela con olor a veneno en la ropa”. Porque además las mujeres y niños trabajan en el cultivo, ellos ensartan -las hojas de tabaco para el secado- y van a la escuela con las manos marrones de veneno. Está todo contaminado, no hay forma de buen uso, y por eso es malísimo que culpabilicen al productor, porque entonces sacamos de foco al problema.

¿Está comprobada científicamente la vinculación entre agrotóxicos y malformaciones?

Hay muchas investigaciones a nivel nacional de profesionales de la medicina, como Andrés Carrasco, investigador del Conicet. Y en Misiones tenemos a Gómez Demaio que hizo decenas de investigaciones. Desde 2009 trabajamos con Raúl Aramendi en el Observatorio de Glifosato (http://observatoriodelglifosato.wordpress.com).

Y lo más interesante y esperanzador es que en 2010 la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba hizo el primer encuentro de médicos de pueblos fumigados, con cinco paneles de médicos, investigadores de hospitales que reciben a niños malformados de la zona sojera y de chaco. Ellos expusieron la gravedad de estos problemas en 2010, luego en 2011 en Rosario, y espero que en 2014 lo podamos hacer en Misiones. Yo participé en esos encuentros y nos dió un espaldarazo a nuestra lucha social ver que los médicos se hagan cargo. Ahora hace falta que los políticos se hagan cargo.

¿Y qué alternativa propone?

Es un cambio de la matriz productiva y también un cambio cultural. En una encuesta que hicimos, los pobladores me decían: “Si se termina con el tabaco, ¿de qué van a vivir los productores?” Y yo pregunto: ¿Cómo que no podemos producir comida sana para el mundo? ¿Dónde está la creatividad del ser humano? ¿porqué no poner en valor la posibilidad de producir comida sana, ya que en todo el mundo cada vez hay más interés por comer sano y no envenenarse?

Por eso creo firmemente que esta toma de conciencia tiene que avanzar un paso más, no es cuestión de mal uso, es cuestión de caminos para que la gente pueda salir. Y ese camino es que produzcan comida, cultivos orgánicos, y los distintos municipios y la provincia tienen que impulsar el desarrollo local de emprendimientos cooperativos y promover el mercado donde esos productos se comercialicen, como ocurrió con las ferias francas.

Pero hasta el momento la respuesta de los funcionarios fue de ignorar este problema…

Lo que me produce mayor dolor es la indiferencia. Conocer el problema y no hacerse cargo. ¿Y cómo se sale de esto? Cuando alguien cae en un pozo, tienen que hacer una cadena de esfuerzos de mucha gente para poder salir, y entonces es todo un sistema el que tiene que sacar a estas familias de esa situación de esclavitud, de explotación laboral en la que hace que recurran y sostengan el cultivo de tabaco, y lo que es peor, haciendo trabajar a toda su familia para obtener mayor rendimiento. Creo que hay formas de salir. Hay que tener compromiso con la vida, con la vida de la gente que queda hipotecada por generaciones, son familias que sufren.

Pero la ciudadanía dio pruebas de ese compromiso ¿qué le parecieron las campañas solidarias desarrolladas en los últimos meses?  

Esas campañas demuestran que la ciudadanía sí ve el problema y se hace cargo. Hay una fundación en San Vicente -“Fundación Niños Envenenados con Agrotóxicos de Misiones”- y un grupo de voluntariado -Agrotóxicos Niños Envenenados (ver recuadro) -que se ha reunido para la parte asistencial, que me parece muy buena, va a la emergencia, a lo que ya sufre la gente y busca encauzar pequeños aportes solidarios para acompañar a estas familias.

Junto con mi equipo de investigadores hemos creado una fundación “Por la vida y la dignidad”  desde donde buscamos canalizar la buena voluntad de la gente que quiere ayudar y no sabe cómo. Desde ahí vamos a financiar el funcionamiento de una escuela agroecología y comercialización, que estamos planeando en conjunto con el Cemep-Adis y la Universidad Nacional de Misiones.

¿En qué consiste esa iniciativa educativa?

Tenemos la suerte de tener la primera escuela de agroecología en la provincia (por el Centro Misionero de Educación Popular-Asociación para un Desarrollo Integral y Sustentable, Cemep-Adis) que ya tiene varios egresados y profesores mundialmente reconocidos. Hay una función fundamental de educar y de ahí la propuesta de una carrera donde aprendan sobre el cultivo orgánico y la comercialización, para darle una salida comercial a esa producción.

También queremos promover la agroecología desde las escuelas.   

Campaña solidaria

El domingo 27 de mayo de 15 a 20 en el cuarto tramo de la costanera se realizará la segunda campaña solidaria “Agrotóxicos niños envenenados”, organizada por un grupo de voluntarios autoconvocados. Se recibirán leche, pañales, elementos de limpieza, alimentos, sábanas, los cuales serán distribuidos las familias de distintas localidades afectadas de Misiones. Para contactarse en Facebook: “Agrotóxicos niños envenenados” o al (0376) 15-4757464.(Primera Edición)

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