Creen que una “falla en la requisa” facilitó fuga de tres reos en Oberá

Fue en la Comisaría Segunda. Se dieron cuenta ayer a las 5. El domingo recibieron visitas. Los guardias están sumariados

En una acción con tintes cinematográficos, tres detenidos se fugaron ayer de la Seccional Segunda de esta localidad tras cortar el pasador de la celda donde estaban alojados y forzar una segunda puerta de un patio interno, todo a metros de los guardias que no escucharon nada, por lo que los evadidos accedieron al techo de la dependencia y desde allí saltaron a la calle.

Se trata de tres peligrosos delincuentes que están acusados por delitos graves, tales como homicidio, violación y robo calificado. La fuga fue notificada a las 5 de la madrugada y, desde entonces, más de medio centenar de efectivos de la Unidad Regional II iniciaron la búsqueda que resultó infructuosa, al menos hasta el cierre de esta edición.

Al menos dos de los evadidos conocen muy bien el municipio y la Zona Centro, ya que uno es oriundo de Oberá y otro de Aristóbulo del Valle.

Entre la noche del domingo y la madrugada de ayer eran cinco los efectivos de guardia en la Seccional Segunda, uno de ellos responsable de las celdas, quien ya fue sumariado. De todas formas, desde la fuerza no se descarta que en las próximas horas se ordenen más sanciones al personal de turno.

En la misma dependencia están alojados varios policías acusados por diversos delitos y trascendió que dicha circunstancia habría incidido para que en los últimos meses haya disminuido la vigilancia (Ver aparte).

El domingo los detenidos recibieron visita de familiares y se presume que fue ahí cuando aprovecharon para ingresar la cierra que luego fue utilizada para cortar los barrotes.

“Tal vez hubo una falla en la requisa. Es lo que estamos investigando”, reconoció el comisario mayor José Barboza, jefe de la Unidad Regional II, en declaraciones periodísticas.

Los prófugos son Marcelo Da Silva (19), de Aristóbulo del Valle, quien ingresó como detenido en dicha dependencia el 26 de junio del año pasado involucrado en una causa de homicidio en su localidad de origen; Carlos Alejandro Alegre (29), de Oberá, que ingresó el 14 de abril de este año investigado por abuso sexual; y Alberto Cuevas (26), de Buenos Aires, detenido el 24 de abril pasado por un robo calificado ocurrido en Panambí. Los tres estaban a disposición del Juzgado de Instrucción Dos, a cargo de Horacio Alarcón.

La Seccional Segunda está situada en Villa Bárbaro, a sólo metros de la Epet Nº 3 y a diez cuadras del centro de la ciudad. Si bien la evasión fue descubierta a las 5, cuando el personal de la guardia observó las rejas limadas y otras dobladas, no es estableció el horario exacto de la fuga, por lo que los malhechores podrían haber escapado varias horas antes, con la ventaja que significa ello para alejarse de la zona. Tampoco se descartó que hayan contado con apoyo externo.

Según el parte oficial de la fuerza, el operativo de búsqueda y rastrillaje de la zona fue realizado por integrantes de todas las comisarías y unidades especiales, al tiempo que se solicitó la colaboración de la Policía brasilera y demás unidades regionales de la provincia.

 La cárcel de los policías

El operativo cerrojo de la víspera se extendió a las vías de acceso y egreso de la ciudad, con controles sobre ruta de los vehículos que salían de la ciudad. Además de rastrillajes en motocicleta y a pie por las zonas de monte.

Según fuentes internas, hasta aquí los demás detenidos no aportaron datos sustanciales para la investigación.

No es un dato menor que en la misma dependencia están alojados tres policías acusados del homicidio de Hugo Miguel Wasyluk (38), hallado muerto el 27 de abril pasado en una celda de la Seccional Primera, además de un cabo sospechado de haber matado a una enfermera en Panambí.

El año pasado trascendió que un comisario entonces preso por el caso Wasyluk habría recibido privilegios que molestaron a sus camaradas de encierro. Si bien luego fue liberado, se supo que durante el mes y medio que duró su encierro, el citado oficial disfrutó de las llamadas “visitas higiénicas”, denominación utilizada para los encuentros íntimos entre los detenidos y sus parejas.

Dicho privilegio habría irritado a sus camaradas, ya que sólo él tuvo contacto íntimo con una mujer, mientras que los demás debieron afrontar el encierro en abstinencia sexual.

Los tres imputados por el homicidio de Wasyluk están alojados en un sector especial exclusivo para que los policías no tengan contacto con los demás detenidos.

También se encuentra en la Segunda el cabo de la Policía acusado por el homicidio de la enfermera Irene Sonia Riera (43) en el Salto Paca, Panambí.

 Siete fugados en el año de distintas cárceles obereñas

OBERA. En lo que va del año se registraron siete fugas de presos en la Zona Centro: las tres de la víspera más cuatro de la Unidad Penal Dos. La última fue en Pascua, cuando se fugó un interno de apellido Antúnez que se hallaba en fase de confianza y gozaba de salidas transitorias. El reo aún no fue hallado.

El hecho más grave ocurrió la noche del jueves 16 febrero, cuando una gresca concluyó con la muerte un interno. Mauro Gabriel Meza (23) ayudó a los guardias a trasladar el cuerpo del herido afuera y aprovechó el desconcierto para escapar por el portón principal que quedó abierto. El reo se entregó varios días después a partir de la intervención del juez Francisco Aguirre, presidente del Tribunal Penal Uno. Entonces fue relevado Dutto y en su reemplazó asumió Ribeiro.

Días después se fugó Oscar Ricardo Zuachzer (24) y, por lo bajo, los pesquisas reconocieron que el prófugo habría escapado al Brasil aprovechando su conocimiento del terreno sobre las márgenes del río Uruguay, ya que es oriundo de la localidad de Alba Posse.

Puertas adentro de la institución se investiga la supuesta responsabilidad de los guardias a partir de que trascendió que el interno habría salido de la cárcel para hacer un “mandado” por orden de algún uniformado.

A fines de marzo se conoció que Héctor Rubén Orestes (39) no regresó de una salida transitoria y hasta ahora no hay pistas sobre su paradero. El evadido se hallaba purgando una condena por robo calificado por el uso de arma de fuego.

 El caso del año pasado

En septiembre del año pasado un sujeto que posee un amplio prontuario delictivo y está acusado por la supuesta violación de su propia hija, se fugó ayer de la clínica psiquiátrica donde estaba detenido con custodia policial desde principios del 2011.

Se trata de Ramón Primitivo Quintana (37), conocido en el ambiente del hampa local y sospechado de narcotraficante, con un prontuario que incluye causas por estafa y lesiones. Estaba detenido por supuesto abuso sexual a su hija. Según fuentes oficiales, el evadido es adicto a las drogas y tiene problemas psiquiátricos, por lo que a instancias del Juzgado de Instrucción Uno estaba alojado en un sanatorio privado denominado Sistema Integrado de Salud (SIS), ubicado en calle Berutti 641 de esta ciudad. (Territoriodigital)

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